Hugo Sánchez encontró una jugada de su carrera que hoy resolvería diferente. No fue un remate ni un penal: fue aquella conversación con Miguel Mejía Barón en el Mundial de Estados Unidos 1994, cuando el técnico contempló utilizarlo en el mediocampo frente a Bulgaria.
En una charla con Yordi Rosado, retomada por RÉCORD, el exdelantero reconoció que debió aceptar la indicación y aseguró que ya habló con el entrenador: “Ya le ofrecí disculpas”.
El Pentapichichi hizo autocrítica sobre uno de los episodios más discutidos del Tri. Esta vez, el señalado por Hugo fue el propio Hugo.
¿Por qué Hugo Sánchez cuestionó jugar ante Bulgaria?
Según su relato, Mejía Barón le planteó ingresar como mediocampista después de la expulsión de Luis García, con el encuentro empatado 1-1.
Hugo explicó que prefería entrar como delantero, la posición que dominaba. Su preocupación era tener responsabilidades defensivas para las que no se consideraba preparado y convertirse en un punto vulnerable para México.
La explicación aporta un matiz a la polémica: de acuerdo con su versión, cuestionó la función que le pedían desempeñar porque temía perjudicar al equipo.
El desenlace es conocido: Sánchez permaneció en el banquillo y México terminó eliminado en penales ante Bulgaria. Lo que habría ocurrido con él en la cancha pertenece a ese torneo de las suposiciones donde todos somos campeones del mundo.
Jaime Lozano le ayudó a entender la otra parte
La perspectiva cambió cuando Hugo se convirtió en entrenador.
Al dirigir a Pumas, reubicó a Jaime Lozano como lateral izquierdo, pese a que su posición habitual era el mediocampo. El Jimmy aceptó el movimiento y, según recordó Sánchez, respondió con buen rendimiento.
Aquella experiencia le permitió mirar desde el otro lado del banquillo: ahora era él quien necesitaba que un futbolista confiara en una decisión táctica y asumiera una función diferente.
El cambio de perspectiva llegó sin VAR, pero terminó modificando su lectura de 1994.
Hugo reconoce que debió aceptar la indicación
El exjugador también admitió que su trayectoria europea influyó en la seguridad con la que discutió la propuesta de Mejía Barón. Quería rendir en su especialidad y evitar una actuación que perjudicara a la selección.
Hoy considera que pudo haber aceptado el ingreso bajo las condiciones del entrenador. Además de reconocerlo públicamente, afirmó que ya le ofreció disculpas por aquella situación.
Eso no cambia el resultado ni demuestra que México hubiera avanzado con él. Sí añade algo valioso a una discusión que suele repartirse entre culpables absolutos y héroes imaginarios: el propio protagonista admite que pudo actuar de otra manera.
Una polémica que sigue jugando tiempo extra
Más de tres décadas después, el episodio conserva su lugar en las conversaciones sobre la Selección Mexicana. La eliminación, los penales y la presencia de Hugo en la banca siguen alimentando preguntas.
Su reflexión permite entender mejor aquella decisión desde su perspectiva. El futbolista temía fallar fuera de su posición; el entrenador que fue después comprendió la importancia de aceptar un ajuste.
Hugo no puede volver a entrar contra Bulgaria. Pero esta vez sí decidió salir a dar la cara.
